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MAS QUE UN JUGADOR DE FUTBOL PDF Imprimir
lunes, 22 de marzo de 2010

 Por Luis Ammann

“Bienaventurados los que tenemos el privilegio de ver jugar a Messi”. No sólo sonaban exageradas las palabras; también el énfasis, el tono místico del locutor. Era el tercer gol del Fútbol Club Barcelona (“más que un club” es su slogan) al Real Zaragoza en el estadio Romareda y el dúo -comentarista incluido- que nos cuenta con todo tipo de excesos orales lo que vemos en las imágenes de la televisión, se entusiasmaba con las cifras.
Emulos de Pitágoras explicaban: era el tercer triplete (hat -trick) en esta temporada, el segundo consecutivo; de 11 goles anotados por su equipo en los últimos tres partidos. Messi convirtió 8; es el jugador con más asistencias para que sus compañeros conviertan goles; con tres temporadas como titular ya está entre los 10 mayores goleadores en la historia del club catalán.
 
Fue una gran actuación la de Lionel Messi sin dudas y no sólo por el juego. Cuando estaba a punto de convertir el cuarto gol se lo impidieron con una falta en el área penal, lo que hubiera significado un nuevo record. Sin embargo, cedió la ejecución del tiro a un compañero que necesitaba recuperar confianza en sí mismo, una actitud que revela su grandeza humana y su sentido del trabajo en equipo.

Hoy domingo trabajé por la mañana y hasta pasado el mediodía -no pude zafar para asitir a la reunión- y cuando penaba por no ver el clásico Boca-River, suspendido por la lluvia, encontré la transmisión del fútbol español. Soy hincha de san Lorenzo de Almagro -no es la única contradicción con la que cargo- y de Talleres de Córdoba, equipo que deambula sonámbulo en los bardos intermedios pero, básicamente, soy feligrés del fútbol. Como tal, acompaño gozoso ese síntoma de la decadencia de una civilización que es el hecho de ser espectador pasivo -junto a millones- de un juego en el que unos pocos son activos.

El tema, sin embargo no es el fútbol sino Lionel Andrés Messi. Digo, si es que se pueden separar ambos términos. Este muchacho de 22 años, nacido en Rosario, Argentina, el 24 de junio de 1987 con un problema hormonal que afectó su crecimiento físico en la pubertad -es pequeño y le llaman “la pulga”- fue rescatado por el FC Barcelona. Se lo llevaron a tierras catalanas y le dieron la ayuda médica que sus padres no podían pagar con crisis o sin crisis. Este es todo un tema, pero hoy preferimos dejarlo -más adelante lo desarrollaremos- para abordar primariamente la difícil relación del actual mejor jugador del mundo con la selección argentina, la misma que dirige el anterior mejor jugador del mundo, Diego Armando Maradona.

Messi es idolatrado en España, no sólo en el Fútbol Club Barcelona. Integrando este equipo la “Pulga” ganó el año pasado la Liga española, la Copa del Rey, The Champions League, la Supercopa de Europa, la Supercopa de España y, derrotando a Estudiantes de La Plata en Abu Dhabi, el Mundial de Clubes. Ganó también un premio individual el Balón de Oro y el permio al mejor jugador de la temporada según la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol  (FIFA). Su única cuenta pendiente es ganar el mundial con la selección celeste y blanca algo que no será fácil por una concurrencia de causas. Mencionemos sólo dos: no está integrado al equipo de Maradona del mismo modo que lo está al Culé; tampoco lo está con el pueblo argentino, donde no se lo valoró adecuadamente -fue invisible para quienes pudieron ayudarlo- y está muy agradecido con la sociedad que lo acogió y lo trata como a un hijo.

“Messi lleva a Barcelona a lo más alto”, “Eres de lo mejor Lio Messi” son algunas de las frases que utilizan los comentaristas españoles para referirse a la actuación del atacante argentino  No difieren mucho de las que oímos hoy: “Somos testigos maravillados de la época de Messi. Es la era Messi”. Algún día habrá que establecer la proximidad del fútbol con el sentimiento religioso (Remember Maradona en Nápoles).

Más de uno piensa que Messi hubiera sido más feliz integrando la selección española. Es mi caso. Lo peor es que el gran equipo que ha formado España, que hoy es uno de los favoritos para ganar el mundial de Sudáfrica, hubiera sido “fija” -número puesto-  incluyendo a “la pulga”.

Sólo el componente irracional que hace único al fútbol nos autoriza a pensar en un milagro que venga de “la mano de dios”, es decir, de Diego Maradona, el seleccionador argentino. Para ello contará con el jugador Lionel Messi. Ponga usted los adjetivos, escriba los pedidos y rece las oraciones. El milagro es posible.
 
 
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